El Dr. Juan José López Martínez, Doctor en Medicina y Cirugía y especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica, es miembro de la unidad de referencia nacional en Ortopedia Infantil de Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia). Pero por lo que realmente no es interesa, es porque acaba de publicar el libro éxito de ventas, Decidir a los 16, una obra fruto de esta gran contradicción estamos siendo testigos del gran índice de fracaso juvenil y de una posible generación perdida.

¿Considera que a pesar de tener una edad temprana (16 años) los jóvenes pueden tomar la decisión adecuada siendo bien asesorados?

De entrada, la edad de 16 años es la peor edad para tomar una decisión adecuada. Hay muchos enemigos que pueden atormentar al adolescente: sexo, drogas, internet, amistades, etc. Es cierto que hay adolescentes que presentar una madurez mayor que otros y, con un buen asesoramiento, pueden tomar decisiones meditadas pero, en general y como fue mi caso, es una edad muy complicada para una decisión tan importante.

¿Qué recomendaría a los jóvenes para que tomen una decisión adecuada de la que no se arrepientan en un futuro?

Lo primero de todo, darse cuenta de lo importante que es. Con esto, el objetivo de mi libro “Decidir a los 16” está conseguido. Después, hay que pensar en el futuro y pensar en lo que uno desea para conseguir su calidad de vida. Formación profesional, empresas tipo “start ups”, negocios, carrera universitaria, etc., deben ser valorados minuciosamente y, a partir de los 16 años, conseguir una buena formación para el éxito futuro.

¿Cómo cree que se puede motivar a esos jóvenes que aún no han descubierto a qué se quieren dedicar o que no saben cómo enfocar sus gustos de cara a desarrollar una profesión?

La motivación más importante es querer vivir bien, cómodamente, sin sufrimientos económicos y con la posibilidad de hacer lo que nos gusta. Siempre me reafirmo en que no es necesaria la vocación y muy poca gente trabaja en empleos vocacionales. Cuando un trabajo se domina y es acorde a tus gustos, esa persona es feliz. Por ello, hay que valorar los gustos del adolescente y valorar conjuntamente el futuro de las posibles profesiones elegidas. Del mismo modo, hay que buscar desde esta edad un factor diferencial para destacar sobre el resto. En la formación está el éxito.

En tu libro también te diriges a padres de hijos adolescentes, ¿en qué medida consideras que los padres condicionan las decisiones de sus hijos? ¿Crees que esto es bueno para ellos? ¿En qué medida los padres deben tomar parte de las decisiones de sus hijos a esta edad? ¿Cómo podrían conocer mejor a sus hijos para asesorarles y ayudarles en la toma de decisiones?

En mi caso fue así, fui bien asesorado por mis padres y, sin tener vocación médica, a día de hoy soy un médico cuya pasión por su trabajo crece día a día. Tuve suerte, lo sé. Pero también los padres deben saber que las cosas han cambiado enormemente y, hoy en día, estudiar en la universidad no es ni mucho menos sinónimo de éxito. Por ello, en mi libro trato de demostrar que tanto padres como hijos deben estar actualizados y olvidar creencias del pasado. El mundo ha cambiado muchísimo en pocos años.

Muchos jóvenes no son conscientes de la importancia que tiene su toma de decisiones de cara al futuro a la edad  de 16 años, por ejemplo a la hora de escoger el bachiller que van a realizar. ¿Qué les dirías para concienciarlos de esta importante decisión y orientarlos hacia la decisión más adecuada para ellos?

Como he comentado, hay que mirar hacia el futuro. Buscar profesiones y estudios en los que uno se vea en el futuro y que permitan una buena calidad de vida (relación tiempo de trabajo y remuneración) y, en base a ello, tomar la decisión desde el Bachillerato.

En tu libro también hablas de calidad de vida, algo muy subjetivo para según a qué persona te dirijas. Es posible que a los 16 años los jóvenes tengan un concepto de calidad vida alejado del de sus padres, ¿qué aconsejarías a esos padres y jóvenes para que consigan llegar a un punto de encuentro en el que ambos comprendan las expectativas del otro?

Hay una máxima que es general a todas las personas de este mundo: a todos nos gusta vivir bien. Eso es la calidad de vida. Y, aunque es término es subjetivo, es lo que todos buscamos y por lo que debemos luchar. Cómo conseguir esa calidad de vida es individual ya que para algunas personas puede ser vivir tranquilo y con salud y otras personas pueden buscar lujos o coleccionar mariposas. Lo que es sabido es que, con una decisión correcta en la adolescencia, tenemos gran parte de esa calidad de vida futura conseguida.

Una de las claves del éxito que nombras en tu libro es la lucha por ser el mejor. ¿Es realmente posible inculcar esto a chicos y chicas de 16 años que quizás aún no han descubierto qué quieren ser o a qué se quieren dedicar? ¿Cómo?

El mercado está saturado, las universidades también. Es por ello que, para evitar ser un currículum más en un cajón, hay que intentar destacar. Igualmente, como he comentado, debemos buscar un factor diferencial que nos destaque del resto. Formación desde la juventud, responsabilidad sin dejar de vivir la adolescencia, fuerza de voluntad y una visión de futuro son las claves para destacar.

WhatsApp chat